TAHITÍ en +cinemateca uruguaya

Mi cortometraje “Tahití” ahora disponible de forma gratuita en la plataforma de cinemateca uruguaya !

“Un acto rutinario como subir en un trolleybus puede convertirse en un viaje sin retorno.”

Link aquí: https://mascinemateca.org.uy/movie/4083

Extracto del libro: Ruffinelli, Jorge: Para verte mejor: el nuevo cine uruguayo y todo lo anterior. Montevideo: Trilce, 2015

"En 1994 Dotta dirigiría su primer largometraje, El dirigible, una gran metáfora literaria, social, y política del Uruguay; algunos elementos esenciales de El dirigible hubieran podido encontrarse en Tahití, un lustro anterior, y no me refiero solo a la música de Fernando Cabrera (sus mismas canciones), sino ante todo al sentido de la metáfora. Tahití, con sus escasos 38 minutos, es un semillero de ideas y motivos metafóricos, y atmósferas, que darían para desarrollar varios largometrajes (que Dotta no realizó) pero que ya están ahí, como esos hijos que no nacerán.

En el estilo hay también puntos de contacto, como esos planos secuencias bajo forma de travellings, que en Tahití ayudan a perfilar una ciudad devastada, de paredes descascaradas, calles sucias, casas desportilladas. Y las voces en off, masculinas y femeninas, porque hay una diversidad de narradores, y nunca un punto de vista único. Y, junto con estos elementos, una valoración (un gozo, un enamoramiento) de las imágenes, que a menudo tienen el carácter inquietante de un sueño del cual es imposible despertar. Como esa cantante que, una y otra vez, acerca la boca al micrófono para cantar, y algo le impide hacerlo y se frustra. Una voz de mujer, al comienzo habla de las imágenes y de su dificultad de combinarlas: hay un léxico y una gramática de imágenes, falta una sintaxis. Podría decirse que el cine de Dotta es una búsqueda original y permanente de sintaxis visual, narrativa y poética. De ahí la reiteración de sujetos: trolleys y cables eléctricos, calles, automóviles rotos o chocados, fotos que unos dedos van pasando y que son stills de la película (o que nunca existieron, como la del suicidio de Baltasar Brum en El dirigible).

Con las imágenes y su tiempo, Dotta crea atmósferas, y estas son siempre perturbadoras, a veces por la alusión a lo onírico, otras simplemente por su desajuste con la realidad (como la del hombre que coloca a un cui sobre un pasadiscos), o por su exceso de realidad (la matanza de vacas en el matadero). O por un simbolismo apocalíptico, cuando la pareja de ancianos desciende en la terminal de ómnibus, que se convierte en una playa interminable, con una tormenta que los hace desaparecer. Hay en todos los "episodios" o núcleos temático-narrativos de Tahití, una poética de la destrucción que el autor no desdeñaría calificar como perteneciente a la época. Su mirada es pesimista, pero la búsqueda y la realización son lo positivo. Esta aparente contradicción es la que cinco años más tarde los aproximaría al mundo de Onetti y haría posible El dirigible."

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